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3 de septiembre de 2013

Microsoft y la compra del año: Nokia

Internet se ha atiborrado, en las últimas horas de expresiones símiles a “ya sabía”, “era de esperarse”, “tenía que pasar tarde o temprano” y otras proyecciones soberbias. Sin embargo, y pese a esa prematura conclusión, ha sido la noticia más sorpresiva del año. Desde junio, las conversaciones entre Espoo y Redmond eran más fluida para determinar un mismo horizonte, pero – como amantes sorprendidos por la familia – cada vez que la noticia salía publicada el asunto buscaba ser disipado rápidamente. Ayer en la noche – a primera hora en Europa – el mundo tecnológico recibía un Hello/Goodbye tremendo, y hay que comentarlo.

¿QUE HA PASADO?

Hasta ahora, el highlight es Microsoft ha llegado a un acuerdo con Nokia para comprar la división de Smartphones y servicios asociados al rubro. La transacción, realizada por un poco más de 7 mil millones de dólares, cubre las patentes y catálogo de la finlandesa en diferentes gamas. Es decir, los productos promovidos por Nokia a lo largo de su recovery serán ahora parte de Microsoft. Tanto Lumia como Asha serán de Redmond. La transición se iniciará en el Q1 del 2014.


UN POCO DE HISTORIA

Nokia y Microsoft anunciaron un matrimonio estratégico a inicios del 2011, momento en que Stephen Elop, CEO de Nokia, llamó al giro de timón durante momentos de crisis. Microsoft, por su parte, buscaba un partner que potencie la experiencia Windows Phone; que no contaba con el apoyo de constructoras para la gama top of the line – reservada para Android – y que reducía su cuota de mercado a dos o tres equipos. Nokia debía superar el grave problema financiero que lo aquejaba, que no era poca cosa: la creciente obsolescencia de Symbian como sistema operativo en mercados emergentes, la muerte prematura de MeeGo, la llegada del iPhone, la sólida presencia de Android en marcas que acaparaban vitrinas, y el poco interés de desarrolladores por potenciar herramientas adaptadas a un entorno inestable y de poco impacto en el público con dinero. El N8, el E7, el N9 y otros dispositivos increíbles fueron condenados al destierro tekkie.

Microsoft andaba en otra cosa. Vivía de un grato comeback con Windows 7, pero el mercado de ese momento comenzaba a girar a una nueva percepción de consumo de contenidos: menos PCs y más Tablets/Smartphones en el mundo. Por más que Windows 7 sea un software exquisito y muy estable, no estaba adaptado a la experiencia touch. Varias empresas gestaron ideas aberrantes para decir “Podemos ser táctiles”, sin entender que una pantalla y la yema de tu dedo no son los únicos ingredientes en la fórmula. Incluso en el mercado móvil, Microsoft tiene recuerdos vomitivos: el teléfono Kin y Windows Mobile 6.5 fracasaron a todo nivel. Bajo esos recuerdos tan traumáticos, Microsoft tenía un recelo evidente a la tendencia. Para eso, fue necesario el “back to basics” y resetear la perspectiva a algo más fresco. Luego de reuniones, café, pizza y mucho empeño, apareció Windows Phone y el concepto de “tiles” para la gestión de herramientas. Un esquema novedoso, que no parecía iOS/Android/BB y que podrá, sin problemas, entrar con fuerza. El problema fue la fe de las constructoras. LG lanzó un equipo sin mucho éxito, Samsung cumplió por currículum y HTC experimentó poco con ello. Para darle empuje al software, Microsoft necesitaba un socio.

Lumia”, el concepto gestado para la gama reciente de equipos Nokia con Windows Phone, ha sido la marca que ha permitido este revival de ambas marcas. Nokia volvió al pedestal de “objeto de deseo” – seamos sinceros, tienen uno de los mejores hardwares del planeta – y Microsoft rejuveneció con su OS, ligero y cómodo de usar. A partir de ahora, esta marca será de uso exclusivo del gigante de Redmond. 


DE AMANTES A CASADOS

Luego de dos años en que el ecosistema WP creció hasta el tercer lugar de preferencias, y tras rumores de compra por parte de otras empresas interesadas en el linaje finlandés, Microsoft y Nokia se sinceraron. Una carta abierta en el blog Nokia Conversations aclara parte del contrato firmado hace horas:


Nokia y Microsoft siempre han soñado en grande. Soñamos en poner una computadora en cada escritorio, y un teléfono móvil en cada bolsillo. Ahora tenemos un largo camino por delante para realizar esos sueños.
Hoy se marca un momento de reinvención. Ahora Nokia escribirá este siguiente episodio, enfocada en facilitar la movilidad a través de su liderazgo en redes, mapas y ubicación, además de tecnología de avanzada. Para Microsoft, también es un paso temerario al futuro y un gran salto en nuestra aventura de crear una familia de dispositivos y servicios que la gente disfrute y que potencie los negocios de todos los tamaños.
Nokia y Microsoft están comprometidos en el siguiente capítulo. Juntos redefiniremos los límites de la movilidad.
Steve & Stephen.

¿No son tiernos? =)

¿QUE PASARA AHORA?

Hay varias lecturas en esto. Por lo pronto, una que salta a la cabeza es la exclusividad de la marca “Nokia”. Sobre este punto, Nokia seguirá siendo Nokia. De hecho, los siguientes lanzamientos tendrán el rótulo “Nokia” bien enchapados en aluminio. Sin embargo, luego de la consumación del contrato, Microsoft podría hacerse del nombre “Lumia”, destinando el sello Nokia a la gama “Asha” con serie 30 y 40 para mercados emergentes – donde no le va nada mal a los finlandeses – y “featured phones”. Asumo que habrá un desarrollo de convergencia en esta plataforma para dar un salto menos doloroso de S40 a WP, pero es a largo plazo.


Nokia se ha quedado con algunas cosas. Las secciones que mantendrá serán NSN, Nokia HERE, algunas patentes y la oficina técnica. El desarrollo de Nokia irá ahora por infraestructura de redes, mapas y localización. Además le concederá a Microsoft varios acuerdos de patentes relacionados con móviles, incluido uno con Qualcomm. En plazos, Nokia concederá el uso de sus patentes a Microsoft por diez años. La gran compañía constructora de teléfonos, sin embargo, ya no podrá construir uno más.


Sobre el nombre “Lumia”, se puede especular que hubo una estrategia muy fuerte desde hace meses para romper la asociación entre Nokia y Lumia.
Muchas de las campañas avaladas por Microsoft, bajo el hashtag #switchtolumia, enfocaban la oportunidad en el software y las bondades de un sistema operativo veloz e intuitivo. Nokia respaldaba en hardware de enorme calidad, pero no era la protagonista. Además, durante los últimos meses he escuchado más el nombre “Lumia” que “Nokia” en los usuarios finales con los que he tenido la chance de conversar. Cosas como “qué pajas los Lumia” o “Jesús ¿crees que un Lumia me sirva para X cosas?” eran muy frecuentes. Casi nadie decía “Nokia Lumia”. No creo que Windows Phone se vea perjudicada en su cuota de mercado con esto, o que la venta de Lumia baje. Creo que el asunto podrá mantenerse muy bien con un “Microsoft Lumia”…. Suena bien, no?

Microsoft, por su parte, está dando un nuevo giro. Tras el anuncio de Ballmer de
dejar la compañía en un año, en Redmond se han dado cuenta que la competencia ha adornado la casa. Apple y su eterno iPhone son una fórmula constante y un ecosistema impecable. Ahora, tras los rumores de un iPhone 5C de gama intermedia para mercados aspiracionales, hay un mercado por conquistar.
Google compró Motorola hace poco más de un año  – básicamente por patentes – con la esperanza de la innovación, y hemos tenido un pequeño atisbo de lo que en Mountain View pueden hacer con un propio constructor de Smartphones – el reciente Moto X o los Nexus – o poner al 90% de empresas a trabajar con un ecosistema gigante y en expansión como Android, presente en 3 de cada 4 equipos en el mundo.


Quien quedaba fuera de la foto, hasta ahora, era Microsoft. Tras la prueba/error/refuerzo que implicó Surface, se dieron cuenta que es más fácil comprar reputación que trabajarla desde cero. Compraron Skype para dinamizar las videollamadas y los servicios de integración personal/empresarial, y ahora cuentan con una marca de construcción de dispositivos. Si añadimos a esto la Tablet que Nokia estaría a punto de lanzar, ampliarían el espectro de construcción a algo más seguro. La visión de Nokia para confeccionar gadgets es singular y eficiente, y por eso Microsoft ha sabido moverse con esta compra: ahora tiene quién construya sus sueños, y la tiene en casa. Es como tener tu propio fermentador de cervezas y jugar con los sabores.


PARTNERS

Otro punto importante es la relación tan tensa que existe entre la unión Microsoft/Nokia y los otros constructores, que incluso se hereda desde el tema del Surface. Durante los primeros meses de la relación, casi todas las empresas le dieron la espalda a Windows Phone. El asunto fue, sin embargo, que Windows Phone 7 no era una plataforma para arriesgar. La primera versión limitó considerablemente la incorporación de mejor hardware – no micro SD, no HD, no más de 51 MB de RAM, no más resolución en pantalla, no actualizables a la siguiente generación – y eso espantó a varios constructores.


En esa época, salvo el LG Optimus 7 y otros que escapan a mi recuerdo, nadie apostaba por Windows Phone. No fue sino hasta la presentación oficial de Windows Phone 8 – y el respaldo que la plataforma de escritorio/Tablets Windows 8 le dio al sistema operativo móvil – que Samsung, HTC, Huawei, y ZTE decidieron meter la manga en esto. Levantar la valla del hardware hizo que la expermientación comenzara. Nokia se revitalizó con la nueva gama de “Lumia” y lanzó por todo lo alto la tecnología PureView – que ya había acuñado en un Symbian – y destacó en un mercando nuevo por esas bondades. Las otras marcas, entregadas a la construcción de equipos con Android, se preocuparon poco o nada en WP8. Para calmar los ánimos antes de un posible conflicto, Terry Myerson, vicepresidente ejecutivo de la división de sistemas operativos de Microsoft, ha posteado sobre el tema en el blog de la compañía:  


Sé, de primera mano, qué crítico fue para nosotros ser un aportante valioso para Nokia, eb la suma de construir un gran ecosistema de partners, hardware y software. El acuerdo de hoy no cambia eso. Adquirir Nokia ayudará a hacer el mercado para todos los equipos Windows Phones, sean de Microsoft o de OEM. Tenemos ideas excitantes, así como nuestros partners constructores. Ellos traen innovación, diversidad y escala a Windows. Siempre me emociona ver nuevos diseños y dispositivos lanzados al mercado.
Manejaba al trabajo el otro día, y escuché una canción que resume perfectamente lo que vivimos con nuestros partners. Es una canción algo vieja de The Killers, cuya letra dice “yo no brillo si tú no brillas. Juntos la luz es muy brillante”


Hay un deseo, evidentemente, de contar con otras marcas y sus riesgos en el desarrollo de Windows Phone como ecosistema. Con Nokia, Microsoft obtiene el signature que le faltaba. Ahora el reto es ver la cuota de mercado tras el anuncio.

STEPHEN ELOP

Ballmer está de salida de Microsoft, pero el nombre de Stephen Elop siempre fue pronunciado en Redmond como sucesor. La prueba de fuego de Elop fue, sin duda, ser el caballo de Troya de Microsoft en Nokia para concretar lo que hoy vemos. Nada es al azar. Y al haber cumplido satisfactoriamente el encargo, ahora su nombre es voceado con fuerza para ser el nuevo CEO de Microsoft. Aún hay muchos nombres en el bolillero, pero creo que Elop tiene condiciones. Es convocante, entiende el mercado, le encanta la tecnología y es un creyente del poder del usuario. 


A mí me deja dos sabores. Uno: la desaparición de Nokia como branding propio me connota nostalgia. He crecido con Nokia – creo que todos – y he vivido su evolución y caída, hasta lo que hoy se establece. Usé Symbian por años y me dio pena el final que tuvo. Usé MeeGo de prueba y me enamoré, pero ese amor no sobrevivió tras la sentencia de muerte que tuvo el N9. Usé Windows Phone en el Lumia 800 y el 920, y debo decir que existe un enorme salto en cada una de esas plataformas. Siempre he sido un Nokia Fan, pero esto le hará bien a la tecnología.


El otro sabor que me deja esta compra es el éxito a largo plazo. Microsoft es el señor entrado en años que viaja a la india y encuentra el sentido de la vida algo tarde. La experiencia lo ata menos al miedo y eso es ya un diferencial. Tienen la ventaja de haber tocado fondo y rebotar con impulso. Apple y Google viven su reinado, pero Microsoft puede volver a dar el batacazo en esta pugna.

 

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